Florece la venta privada de paneles solares en Cuba ante la nula oferta estatal

Una nota en 'Granma' revela el negocio en alza en estos equipos, aunque reconoce que no todo el mundo puede pagarlo

Muchos cubanos quieren instalar un panel pero pocos pueden permitírselo, lamenta 'Granma'.
Muchos cubanos quieren instalar un panel pero pocos pueden permitírselo, lamenta 'Granma'. / 14ymedio
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26 de febrero 2025 - 19:08

La Habana/El largo y trabajoso periplo que debe recorrer un panel solar para llegar a la azotea de un cubano fue descrito este miércoles a Granma por un ingeniero eléctrico privado. El equipo –generalmente ”chino y de alta gama”– lo compra en España o Canadá una pyme a través de una importadora estatal, que sufre retrasos por el "bloqueo" de Estados Unidos. A esto se suman los vaivenes cambiarios de la Isla, el gasto de instalación y la compra de aparatos auxiliares.  

“Todo eso influye en el precio que se ofrece a los clientes”, advirtió José Sánchez, jefe de Ecensol, una pyme dedicada a vender paneles a otros privados y a personas naturales.

Lo que Granma llama la “polémica de la capacidad del bolsillo” tiene su traducción en números: un panel de 550 vatios cuesta entre 160 y 180 euros en España –algunas tiendas los ofrecen incluso por la mitad de ese precio–; en Cuba se revende entre 280 y 300 dólares, o más. Aunque en teoría los paneles están libres de aranceles fiscales, los vendedores alegan que existen “gastos adicionales de importación”. 

No obstante, el negocio va en alza, celebró Sánchez. Desde el apagonazo del pasado octubre, los cubanos han buscado “vías de escape” que no supongan –como las plantas eléctricas– la necesidad de comprar combustible, una misión imposible. Sin llegar al apagón total, el déficit lleva semanas descendiendo a valores alarmantes: 1.748 megavatios (MW) este martes y, para este lunes, un faltante pronosticado de 1.641 MW. 

Una “actitud visionaria” y el hastío de los apagones ha llevado a los cubanos a intentar, a nivel doméstico, el “cambio de matriz energética”

Ante el desespero, muchos cubanos quieren instalar un panel pero pocos pueden permitírselo, afirma el diario del Partido Comunista. Solo tienen paneles quienes cuentan con “solvencia económica o ayuda complementaria” –eufemismo para describir a los que reciben remesas– y los beneficiarios del “humanísimo programa estatal” en zonas rurales. 

Una “actitud visionaria” y el hastío de los apagones ha llevado a los cubanos a intentar, a nivel doméstico, el “cambio de matriz energética” que predica el Gobierno, obsesionado con la instalación de hasta 55 parques fotovoltaicos procedentes de China –el primero sincronizado la semana pasada– antes de que acabe el año. Sin embargo, la posibilidad de obtener celdas fotovoltaicas por los canales estatales duró “un pestañazo” y enseguida hubo que recurrir a los privados. 

Lo sabe bien Esteban Sánchez, un holguinero que le compró a la estatal Copextel –como “reacción” al apagonazo– “dos paneles, un inversor y dos baterías con todos los componentes instalados”. Ahora, aplaude Granma, le da corriente a su casa, la de su padre y la de dos vecinos. Inmune al apagón durante “varias horas”, Sánchez es sincero con el diario oficialista: sin el dinero de su pyme, Productos del Valle, no hubiera podido comprar el equipo. 

Quiso comprar otro, pero Copextel ya no pudo ofrecerle ninguno. Sánchez acudió a los vendedores privados: ahora tiene varios, tanto en las casas de su familia como en su empresa. Con energía solar alimenta “el funcionamiento de la computadora, varias máquinas selladoras y un motor de 110 voltios”. 

Sánchez no reveló cuánto dinero tuvo que gastar en la instalación de su sistema fotovoltaico

“A veces hacen producciones nocturnas”, remata Granma sobre una realidad que considera ejemplar, pues “facilita el 50% del alumbrado de noche, haya o no corriente de la calle”. Sánchez no reveló cuánto dinero tuvo que gastar en la instalación de su sistema fotovoltaico. 

Quien sí lo hizo fue Maikel Pérez, cuentapropista de Holguín, que calculó el gasto que tendría que ejecutar para instalar los paneles que necesita en su fábrica de artículos plásticos: 5.000 dólares. Lo que tiene ahora dista de ser “lo ideal”, lamenta: un panel, un controlador de carga, un regulador, cables, un convertidor y dos baterías acumuladoras. La energía acumulada la emplea en iluminar la casa durante el apagón y mantener andando el refrigerador. 

Pérez lo resume: ahora tiene un panel; necesitaría diez, y el precio con un vendedor privado es “muy alto en relación con sus ingresos”. Adquirir un panel por la vía estatal es imposible: la oferta de Copextel es “casi nula” y el sector privado es “dinámico, con altos márgenes comerciales”. 

Según Luis Arena, especialista comercial de Copextel en Holguín, los últimos paneles que vendió su empresa estuvieron disponibles a inicios de 2024, por un precio de 594.500 pesos, a pagar a través de la plataforma EnZona. El pago daba derecho a que lo instalaran dos especialistas de Copextel. “A los compradores se les especificó que, de hacer el montaje por su cuenta, perdían el derecho a un año de garantía”. 

Incluso, añaden, hay “talleres privados en los que faltan conocimientos y equipos apropiados para diagnósticos y soluciones de averías”

Ahora, Copextel posee una lista de “interesados” que llevan un año esperando. “No han podido ser satisfechos, tal vez porque el país ha priorizado la adquisición y montaje de grandes parques fotovoltaicos”, especula Arena. La demanda, sin embargo, es mayor que nunca. 

Cubasolar, la otra institución estatal que promueve –sin medios para suministrar– el uso de fuentes renovables de energía, asegura que ha brindado asesoría solo en Holguín a más de 20 negocios privados que han comprado e instalado paneles solares. Han descubierto un fenómeno que ahora denuncian: la existencia de “especialistas” improvisados que se ofrecen a instalar los equipos sin conocimiento ni herramientas, aunque cobran el servicio. 

Incluso, añaden, hay “talleres privados en los que faltan conocimientos y equipos apropiados para diagnósticos y soluciones de averías”. 

En el actual contexto de crisis, Cubasolar pide que los privados aprovechen la “apertura actual” del Gobierno para comprar y poner en venta los “artilugios”. Además, mencionan la posibilidad de un subsidio estatal como estímulo para quien decida instalarlos. Proponen también “medidas verificadores”, para que ni las pymes ni las entidades como Copextel vendan paneles a precios excesivos.

Todo, sin embargo, queda en el plano de la posibilidad y la recomendación. Pese al aparente viraje nacional hacia la energía fotovoltaica, los cubanos que quieran apoyarse en la generación solar para abastecer sus casas no la tienen fácil. 

“Hay muchos ‘cables’ por conectar”, ironiza Granma, para que la oferta se acerque a la demanda, y para que la venta no recaiga solamente –con precios exorbitantes– en los privados.

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