"¡Hágase la luz!: Y la luz… (se fue)"

El Jardín de los Afectos, un museo de tarecos creado por un barbero cubano convertido en diplomático y espía

Sabiduría, reflexiones, comentarios, fragmentos, dudas: todos escritos sobre un trozo de zinc.
Sabiduría, reflexiones, comentarios, fragmentos, dudas: todos escritos sobre un trozo de zinc. / 14ymedio
José Lassa/Juan Izquierdo

29 de marzo 2025 - 07:41

La Habana/“Museo interesante y diferente, creado con objetos desechables transformados en bellas esculturas que transmiten mensajes llenos de enseñanzas”. La definición un tanto pueril de Ecured es menos elocuente que los nombres oficiosos del lugar que describe: el Museo de los Tarecos o Jardín de los Afectos –también Galería de la Chatarra, Gallinero de Gallo y muchas otras variaciones– creado por Héctor Pascual Gallo en el barrio de Alamar, La Habana.  

Lo que sí es significativo es que Ecured no diga a sus lectores quién fue Gallo y que haya borrado la página sobre el hombre que informó a Fidel Castro –o al menos esa es una de sus leyendas– por dónde iban a desembarcar los exiliados cubanos durante la invasión de Bahía de Cochinos. Nacido en Habana del Este en 1924, fue barbero, diplomático, espía y artista, y murió en 2020. 

Después de una vida –o de varias vidas, según solía afirmar– Gallo recaló en Alamar y comenzó, con más de 80 años, una carrera en la cultura. Un enorme y espectral retrato suyo se eleva sobre la explanada del Jardín. Otro, firmado por el artista belga Denis Meyer en 2019, es también fantasmagórico. Ambos representan a Gallo como una suerte de dios del lugar. Y en efecto, sus enseñanzas –sus afectos– pueblan el lugar. 

Un retrato firmado por el artista belga Denis Meyer en 2019 decora la entrada.
Un retrato firmado por el artista belga Denis Meyer en 2019 decora la entrada. / 14ymedio

“Amo el café con leche sobre todas las cosas. ¿Todas? ¡Yes!”, reza uno de sus mandamientos. “Bueno saber y poder alimentar el propio ser”; “Con el tiempo la belleza se transforma, el encanto se acentúa”; “Posponer no es resolver”; “Cometer tonterías no es ser tonto, a menos que su frecuencia sea de + de 24 x segundo (libré x un minuto)”. Sabiduría, reflexiones, comentarios, fragmentos, dudas: todos escritos sobre un trozo de zinc o de tabla y acompañados por una flecha, porque hay que seguir leyendo. 

Lo más importante del Jardín, no obstante, es lo que silencia. En el país de los vertederos, Gallo es el gran organizador de la basura, a la que otorga significado e historia. La historia de Cuba, nada menos. Una montaña de cajas registradoras, desbaratadas por el óxido, es el mejor símbolo del naufragio económico del país. Una suerte de caldero nganga, repleto de tenedores y conchas, recuerda el hambre incurable del cubano. “El verbo más usado: resolver. La expresión más escuchada: no es fácil”, confiesa un cartel. 

Una montaña de cajas registradoras, desbaratadas por el óxido, es el mejor símbolo del naufragio económico del país.
Una montaña de cajas registradoras, desbaratadas por el óxido, es el mejor símbolo del naufragio económico del país. / 14ymedio

Pintoresco y de un color pardo óxido, el Jardín irrumpe en la vida cotidiana de Alamar. Es imposible no verlo o carecer de opinión sobre Gallo y su leyenda. Nadie sabe exactamente cómo llamar al lugar, asegura Gertrudis, vecina del edificio donde está el gigantesco rostro del artista. 

“A eso lo llamaban el Parque de los Tarecos. A lo mejor cuando murió Gallo le pusieron así, Parque de los Afectos. La gente para ubicarse llama a esa avenida la Calle de los Tarecos, y todo el mundo sabe donde es”, explica. 

Ricardo, otro que se crió entre los cachivaches de Gallo, confirma la referencia geográfica: “Sí, le decían la Calle de los Tarecos. Es un espacio de su jardín donde toda la basura la convirtió en amor. Basura hecha arte. La nieta estaba en mi secundaria. Eso es viejo cantidad. Ahora está más organizado a medida que fue encontrando más cosas. Era periodista también, un viejo súper chévere”. 

El 'art brut' de cubanos como Gallo se expone actualmente en un museo de Lausana, Suiza.
El 'art brut' de cubanos como Gallo se expone actualmente en un museo de Lausana, Suiza. / 14ymedio

Para Gertrudis, una profesora que vive desde hace años en Alamar pero nunca ha entrado en el Jardín, la instalación tiene que ver con el llamado art brut o marginal. De hecho, varias obras de cubanos que se consideraron cultores de esta manifestación –un concepto que define a los que hacen arte pero no son propiamente artistas–, entre ellos varias piezas de Gallo, se presentan este mes en Lausana, Suiza. 

“Este tipo de arte me parece bastante interesante”, afirma Gertrudis. “Desconozco hasta qué punto las personas que practican el brutalismo tienen formación artística, pero sí me parece una manifestación bastante genuina. Los materiales que utilizan son casi siempre reciclados, reutilizados”. 

Sobre lo que el Jardín representa, los vecinos lo resumen en una expresión: “Cosas cotidianas que tendrán un sentido artístico”.
Sobre lo que el Jardín representa, los vecinos lo resumen en una expresión: “Cosas cotidianas que tendrán un sentido artístico”. / 14ymedio

Sobre lo que el Jardín representa, Gertrudis lo resume en una expresión: “Cosas cotidianas que tendrán un sentido artístico”. “Gallo transformó un entorno que de por sí es bastante aburrido. Alamar tiene una configuración bastante monótona en ocasiones, y romper con esa fisonomía, con ese orden con el que fue pensado ese espacio arquitectónicamente, donde para colmo tampoco abundan los parques ni lugares diferentes, es una propuesta genial, y su valor precisamente radica en eso”. 

“¡Hágase la luz!: Y la luz… (se fue)”, escribe Gallo en un cartel de 1993. Más de 30 años han pasado y la pintura parece tan fresca como en el Período Especial. En aquel momento, olvidado por el régimen al que había servido, aparentemente fuera del radar de Castro, Gallo hizo de la pobreza un terreno para crear. 

La meta: sobrevivir en esta vida y en la otra. “La diferencia entre Goya y Gallo es solo ortográfica”, dice uno de sus aforismos. “Uno es inmortal y el otro es inmorible”.

Olvidado por el régimen al que había servido, aparentemente fuera del radar de Castro, Gallo hizo de la pobreza un terreno para crear. 
Olvidado por el régimen al que había servido, aparentemente fuera del radar de Castro, Gallo hizo de la pobreza un terreno para crear.  / 14ymedio

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