"Me parte el alma ver a los ancianos del Hogar 13 de Marzo sucios y hambrientos"

Abandonados por los servicios sociales del Estado, se quedaron solos porque sus hijos se fueron de Cuba

Hogar de ancianos 13 de Marzo en Guanabacoa, La Habana.
Hogar de ancianos 13 de Marzo en Guanabacoa, La Habana. / 14ymedio
José Lassa

04 de abril 2025 - 15:16

La Habana/“Se lo voy a poner a Eleguá”, dice una anciana que, desde la cerca del asilo 13 de Marzo, en Guanabacoa, estira la mano entre las cabillas y agarra el dinero que le entrega un transeúnte. La caridad no pasa desapercibida, y pronto otra mano, negra y callosa, se estira exigiendo un billete que lo salve de comer la “morronga” que sirven en el centro. Limitado por la cerca rojiza que marca la frontera entre lo público y lo estatal, el lugar parece más un caserón de mendigos que un hogar de ancianos.   

“Cada vez que paso por el asilo, ellos me llaman y me piden que les compre café, y la taza está a 20 pesos, pero ese no es el punto”, dice Aleida, quien vive a dos cuadras del asilo. “Están todos sucios, con peste. Me da dolor ver que los ancianos estén así, porque todos llegaremos a esa edad”, confiesa.

Con 50 años, viuda y sin hijos, la habanera dedica parte de su tiempo a ayudar a “los viejitos”. “Muchos de los que están ahí es porque vendieron su casa para que sus hijos se fueran del país, con la esperanza de que sus vidas iban a mejorar. Lo mínimo que puedo hacer es llevarles un termo de café y algunos panes a veces. Quisiera hasta bañarlos porque me parten el alma”. 

La mujer intuye que más o menos todos los asilos estatales de la Isla están en una condición similar, pero hace unos días leyó en la prensa que el 25% de los cubanos tiene más de 60 años. El número confirmó su sospecha: hay demasiados ancianos y nadie que los cuide, lo que ha disparado los casos de abandono y vulnerabilidad en la tercera edad.

“Cuando mi abuela se enfermó hace cuatro años fui al Ministerio del Trabajo para solicitar un cuidador. Me dijeron que no tenían a nadie porque, aunque la demanda de personal era alta, no tenían cómo pagarle a la gente”, cuenta Yisel.

Según explica a 14ymedio, debido a su trabajo no podía dedicarse a los cuidados de su abuela y el hecho de que el anciano tenga familiares dificulta aún más contratar a un cuidador. “Obviamente, los ancianos que vivían solos tenían más posibilidades de que les enviaran a alguien. Si el familiar no puede atender al anciano, tiene que justificar muy bien por qué. Cuando finalmente asignaban a algún trabajador, lo normal es que las familias le pagaran un poco más porque su salario era una bobería”.

A través de la cerca del asilo los ancianos piden dinero y comida.
A través de la cerca del asilo los ancianos piden dinero y comida. / 14ymedio

 

Yisel hizo todos los trámites, pero no logró que a su abuela le asignaran un cuidador. Por un tiempo resolvió la situación como pudo, pero al año tuvo que ingresar a su pariente en un hospital por psiquiatría, donde exigían un acompañante. 

Nuevamente le era imposible quedarse, y contactó con unos enfermeros titulados que ya no trabajaban para Salud Pública y que se dedicaban a cuidar a ancianos en los hospitales. “Realmente eran muy buenos. Le hacían todo, además de que tenían los conocimientos. En aquel tiempo, cuando el dólar estaba a 50, cobraban 2.000 pesos al día. No quiero pensar ahora, con el dólar a 355, en cuánto está ese negocio”.

TaTamanía, una pyme surgida en 2023 y dedicada a labores de cuidado, da la noción de lo que ha cambiado –en precios y organización– el negocio. Ancianos, enfermos, discapacitados. No hay ningún caso que no sea atendible para la “primera agencia privada en Cuba dedicada al cuidado”. El costo de esos servicios, no obstante, es lo que realmente espanta a las familias. 

"Me da dolor ver que los ancianos estén así, porque todos llegaremos a esa edad", lamenta una vecina.
"Me da dolor ver que los ancianos estén así, porque todos llegaremos a esa edad", lamenta una vecina. / 14ymedio

No importa qué plan se elija, el único método de pago es depositar dólares o euros en una cuenta en el extranjero. Para personas con movilidad, la tasa es de 1,10 dólares por hora; para personas con movilidad reducida, 1,35; y la atención en hospitales se cobra a 1,50. El mínimo para solicitar el servicio es de 40 horas semanales por un mes. Haciendo el cálculo, el plan más barato sale en 176 dólares, unos 62.480 pesos al cambio informal, 14 veces el salario medio del cubano (4.468 pesos) y más de 30 veces la pensión media de un jubilado (1.900 pesos). 

Con esos precios, queda claro que no son ancianos como los del asilo 13 de Marzo los que se benefician de los servicios de TaTamanía, sino personas con familiares en el extranjero que puedan permitirse sus cuidadores “altamente cualificados”. 

Los ancianos del municipio se reunen en torno a los parques y las bodegas.
Los ancianos del municipio se reunen en torno a los parques y las bodegas. / 14ymedio

La pyme ofrece cinco plazas para aquellas familias que no pueden costear el servicio, lo que considera su responsabilidad social. No obstante, las agencias de su tipo están lejos de poder resolver el problema de la atención al adulto mayor. “Yo tengo un amigo que me dice que no le queda más opción que dejar a su madre sola, porque para pagar lo que le piden por cuidarla, tiene que salir el día del cobro y dárselo íntegro a la cuidadora”, cuenta Yisel. 

Los parques de Guanabacoa son el lugar en el que confluyen en un momento u otro del día muchos de los ancianos del municipio. Sentados en sillas de ruedas, aspirando la última bocanada de un cigarro o esperando por que llegue el pan a la bodega, son la triste estampa de un país envejecido. Aun así, el parque, las calles o el propio asilo son para muchos la alternativa al hogar vacío, del que han emigrado los hijos y los nietos.

El parque, las calles o el propio asilo son para muchos la alternativa al hogar vacío.
El parque, las calles o el propio asilo son para muchos la alternativa al hogar vacío. / 14ymedio

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