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Pícaros en Cuba, delincuentes en Estados Unidos

Lázara robaba a manos llenas en su cargo en la Terminal de Ómnibus en La Habana; siguió haciendo lo mismo en Florida, pero fue detenida

Cadena de supermercados en la que trabajaba Lázara. / Univision/Captura
Natalia López Moya

05 de abril 2025 - 07:12

La Habana/Con los ojos como platos y el pelo despeinado, así aparece Lázara en la foto policial que se difunde junto a la noticia de su detención. Atrapada mientras se aprovechaba de su empleo en un mercado de Miami para robar productos, su rostro tiene en la imagen ese gesto de sorpresa de quien lleva décadas desviando recursos del Estado en Cuba y cree que en Estados Unidos puede seguir desfalcando a su empleador.

Lázara, con el nombre cambiado para este reportaje, prosperó en La Habana a través de la reventa de cigarros, alimentos y boletos para viajar a provincia. Comenzó desde abajo, en los locales gastronómicos de la Terminal de Ómnibus Nacionales de la avenida Rancho Boyeros en la capital cubana. "Levantó una pequeña fortuna", recuerda una vecina de su barriada del Cerro.

"Al principio sacaba cajas de cigarro de su trabajo, pero no estoy hablando de cajetillas ni de ruedas, sino de cajas de cartón grandes", recuerda la mujer. "Las vendía en el barrio y todo el mundo sabía que en su casa siempre se podía ir a comprar cuando uno se quedaba sin nada para fumar". Unos años después, "salió del circuito gastronómico porque la ascendieron al área de atención a los viajeros y entonces sí que se forró de dinero".

Lázara reservaba una cantidad de boletos para viajar en los ómnibus interprovinciales, que vendía, muy por encima de su precio oficial, a los desesperados clientes que llegaban hasta la estación deseosos de partir, cuanto antes, hacia su destino. "Aquí en la cuadra decíamos que ella tenía su propia agencia de pasajes porque lo mismo te resolvía para Camagüey que para Guantánamo, tenía precios altos, pero era al seguro porque eran tickets auténticos, nada de trampa".

Lázara reservaba una cantidad de boletos para viajar en los ómnibus interprovinciales y los vendía muy por encima de su precio oficial

En el momento en que logró la visa de reunificación familiar para emigrar a Estados Unidos, Lázara estaba separada de su cargo, debido a algunas denuncias, pero sin repercusiones legales derivadas de sus años de sustraer mercancías y boletos de la terminal. "Había logrado reparar su casa y ponerla muy cómoda y bonita", recuerda la vecina. "En esta zona su familia era una de las que tenía más recursos, el hijo siempre andaba en carros caros", apunta.

Ahora, la comidilla en el barrio habanero es el reporte difundido por varios canales y sitios informativos de Florida sobre el arresto de Lázara, junto a otra empleada de la misma cadena de supermercados, acusadas ambas de fingir que escaneaban solo un artículo cuando en realidad pasaban otros tantos frente a la caja registradora sin cobrarlos. En la información no se ha dicho qué hacían las mujeres con los productos que sustraían a través de este mecanismo.

"Es que la mentalidad es lo más difícil de cambiar", sentencia Libán, un antiguo vecino de Lázara que ahora también reside en Miami. "Ella creyó que aquí podía hacer lo mismo que hacía allá pero no contó con que hay cámaras de vigilancia por todas partes". Justamente, las imágenes captadas por uno de esos dispositivos alertaron al gerente del local que detectó el fraude. En total, dejaron de cobrar más de 1.300 dólares en mercancía.

"Salir en la televisión, marcarse con un antecedente criminal de ese tipo para toda la vida y hasta poner en peligro su residencia aquí por cosas que probablemente no pudieron revender, eso es una locura", añade el vecino. "En mi familia, que la conocemos desde hace más de 30 años, nos hemos quedado con la boca abierta porque nunca imaginamos que ella iba a seguir haciendo aquí lo mismo que hacía allá".

"Mañana mismo puede caerse el régimen cubano, pero va a tener que pasar mucho tiempo para que la gente se sacuda esta manera de actuar", opina el vecino. Los hijos de Lázara, también residentes en Estados Unidos, han evitado comentar lo sucedido con sus amigos pero ya ha trascendido que la mujer ha sido liberada y que probablemente deba enfrentarse a un proceso judicial.

"Tremenda mancha en los antecedentes penales y laborales", sentencia Libán. "Lo que en Cuba era motivo de orgullo, porque ella era vista en el barrio como una cabroncita que se burlaba del Estado y mantenía a su familia a todo tren, aquí te marca para toda la vida". El hombre, quien también confiesa que en sus años en la Isla desvió recursos de su centro de trabajo y los vendió en el mercado negro, reconoce que "hay gente que no se da cuenta de que en la yuma vale más conservar un empleo bueno que robarse unas cuantas cosas".

La historia de Lázara es apenas una más en una saga de robos protagonizados recientemente por cubanos en Estados Unidos

La historia de Lázara es apenas una más en una saga de robos protagonizados recientemente por cubanos en Estados Unidos que parecen más hijos de la compulsión por saquear que de la necesidad. Hace unas semanas, una joven terminó bajo arresto por ser sospechosa del robo de correspondencia en el condado de Miami-Dade. Su ingenuidad fue tal que llevó a cabo el saqueo de la paquetería a cara descubierta y con el mismo peculiar peinado con el que aparecía ataviada en sus redes sociales. 

Otros fueron descubiertos saqueando un sembrado de aguacates, mientras que una cuadrilla de migrantes de la Isla sacrificaba caballos para intentar vender su carne, quizás recordando sus viejos tiempos de matarifes en los campos cubanos. Unos pícaros recién llegados cortaron parte de un cable telefónico, pensando en sacarle algunos cientos de dólares, pero en realidad los atraparon poco después de dejar a una amplia zona sin servicio. Un grupo, que se las daba de listo, ingenió una manera de sustraer gasolina de los depósitos de los servicentros con una camioneta acondicionada para succionar directamente desde las cisternas. No volaron en pedazos de puro milagro.

Una prima de la cubana que robó la correspondencia en Miami intentó justificar su proceder en un comentario, al pie de la noticia dada por una televisora, que luego borró. "Ella es muy joven, en ninguna escuela por donde pasó en Cuba ni tampoco en su casa le enseñaron a respetar lo ajeno, no es culpa suya", explicó. Una decena de internautas le respondió en pocos minutos: "ese es el hombre nuevo", repitieron casi textualmente varios comentaristas.

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