La Policía confisca los alimentos que la Unpacu entrega a las familias vulnerables en Santiago de Cuba
El líder opositor José Daniel Ferrer cita testimonios de los beneficiarios y denuncia el cerco de su vivienda por la Seguridad del Estado
La Habana/El intento de la Seguridad del Estado de detener las labores humanitarias que realiza la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu), dirigida por José Daniel Ferrer, ha tomado ribetes más agresivos desde este miércoles. Después de sufrir un cerco policial desde el día anterior, el opositor denunció en redes sociales la detención violenta de varios colaboradores y personas vulnerables –a los que define como “casos sociales”– que se acercaban para recibir alimentos.
“Madre e hijo detenidos y amenazados. Ella por colaborar en nuestra cocina social, él por venir a buscar alimentos para sus hermanitas”, escribió en redes sociales Ferrer, que entrevistó a varios de los interceptados por los agentes en su vivienda y sede de la Unpacu, ubicada en el barrio de Altamira, en Santiago de Cuba.
Según explicó la mujer entrevistada, su hijo de 16 años fue detenido en el cerco que rodea la cuadra en la que está ubicada la Unpacu y llevado a la unidad 2 de la Policía, conocida como El Palacete. Tras llegar a la estación para preguntar por el menor, la madre fue amenazada con prisión para ella y su hijo. Además, los agentes le ofrecieron “ayudas” económicas por dejar de colaborar con el opositor.
También fue llevada a El Palacete la esposa de un prisionero político de las protestas del 11 de julio de 2021 (11J) que acudió a la Unpacu a buscar comida para sus hijos. Entrevistada por el líder de la organización, la madre contó que había sido detenida de forma violenta, que le habían botado los alimentos que llevaba y que fue puesta en un calabozo donde era la única mujer.
Los agentes le propusieron informar sobre las personas que visitan la Unpacu y las actividades que se llevan a cabo en la sede
En la Policía, los agentes le propusieron informar sobre las personas que visitan la Unpacu y las actividades que se llevan a cabo en la sede. Llevarle alimentos hasta su puerta o vender su casa para abandonar el país fueron otras de las ofertas de la Seguridad del Estado. “Me dijeron que ellos me completaban el dinero”, explicó.
En varias publicaciones en redes sociales, Ferrer alegó que la policía política había impedido “el paso de leña, carbón y alimentos” con los que prepara comidas para decenas de personas. Sumada a los apagones constantes, dijo, la situación ha frenado la elaboración de comidas. “Decenas se fueron sin su plato de comida. La policía política continuó botándole los alimentos a decenas de ancianos, mujeres y niños”, añadió.
Muchos activistas y organizaciones se han solidarizado con Ferrer y su esposa, Nelva Ortega, que también ofrece atención médica básica en la sede de la Unpacu. “Indignados por acoso de la policía cubana a ciudadanos que reciben alimentos y artículos de primera necesidad de José Daniel Ferrer. Apoyamos a José Daniel mientras brinda ayuda vital al pueblo de Santiago de Cuba. El régimen cubano debe centrarse en cuidar a su pueblo y no reprimirlo: los responsables rendirán cuentas”, escribió en X la cuenta oficial de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos. La publicación fue compartida por la Embajada de ese país en La Habana
El pasado martes, el opositor denunció un operativo policial en los alrededores de su vivienda y el intento, por parte de agentes del régimen, de detener la compra de alimentos que hacen colaboradores de la Unpacu. Desde entonces, Ferrer ha publicado videos de patrullas que rondan el barrio, así como varios agentes vestidos de civil.
En un comunicado, el Consejo para la Transición Democrática en Cuba (CTDC), también liderado por el opositor, calificó de “ostentoso” el despliegue policial y aseguró que estaba encabezado por “los principales jefes de la policía política”: “los tenientes coroneles que se hacen llamar Lázaro y Bruno y el mayor Julio Fonseca”. “Rodeando la sede, estos intentan impedir el acceso tanto a la casa como a las inmediaciones del lugar. Las detenciones, la intimidación y las amenazas son parte del proceso”, explicó entonces la organización.
"Rodeando la sede, estos intentan impedir el acceso tanto a la casa como a las inmediaciones del lugar"
El texto defiende el trabajo de la Unpacu, con Ferrer y Ortega al frente, asumiendo “con determinación, sensibilidad y competencia una misión autoimpuesta que el Estado cubano, ahora en una fase terminal y fallida, no puede cumplir”. Cada día, recuerda la CTDC, la sede recibe a más de mil personas y asiste médicamente a una veintena.
Desde que fue excarcelado a inicios de enero como parte de la negociación entre la Administración estadounidense de Joe Biden y el régimen cubano con la intermediación del Vaticano, Ferrer –condenado a 25 años de prisión en la Primavera Negra de 2003, liberado en 2011 tras un acuerdo con la Iglesia católica, y detenido de nuevo 11 de julio de 2021– no ha dejado de ser acosado por la Seguridad del Estado.
El pasado 7 de febrero, otro fuerte operativo policial rodeó su casa, después de que el líder de la Unpacu se negara a acudir a una citación ante un juez. El hostigamiento a todo aquel que se acerca a la sede de la Unpacu ha incluido detenciones, citaciones y amenazas, en la vía pública o en la unidad policial, e incluso robos o acoso sexual.