El hambre y los matarifes ilegales provocaron la muerte de casi 25.000 vacas en Las Tunas en 2024
La prensa oficial de la provincia reconoce que "la ganadería vacuna corre peligro de desaparecer"
La Habana/“Al ritmo que van tantas pérdidas, la ganadería vacuna corre peligro de desaparecer”, vaticinó esta semana Periódico 26 sobre el mal estado del sector en Las Tunas, que al cierre de 2024 contaba con 203.381 animales, 18.448 menos que en 2023. Unos 9.363, sucumbieron a manos de los matarifes ilegales, que ese año fueron un 10% más letales que el período anterior. El resto de pérdidas fueron por causas más preocupantes.
Según el medio, se perdieron en el año 1.863 cabezas de ganado más que en 2023 por falta de alimentos y agua, y la muerte de crías aumentó en 1.515. El periódico no dio los datos concretos, pero si se calcula sobre las cifras aportadas por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información para 2023, la cantidad de muertes solo en la provincia en 2024 asciende a 24.926 animales.
El periódico lamentó que de las 2.623,6 hectáreas planificadas para sembrar “la base alimentaria” para el ganado, solo se llegaran a emplear 791,8 –un tercio–, lo que repercutió en la escasez de alimentos. El problema, acotó, se repite “año tras año”.
'Periódico 26' explica que de las 65.259 hembras en reproducción, solo 2.213, el 3,3%, están en el programa de inseminación artificial
“Todos los municipios mostraron disminución”, advierte el periódico, que señala como los de peores cifras a Las Tunas, con 5.176 muertes; Jobabo, con 3.446, y Majibacoa, con 2.537 unidades.
A ello se suma que la natalidad fue un desastre. Periódico 26 explica que de las 65.259 hembras en reproducción, solo 2.213, el 3,3%, están en el programa de inseminación artificial. Esto se debe a la falta de nitrógeno para almacenar el semen y a que “no hay centros de producción de sementales”. Como consecuencia, solo hubo 30.017 nacimientos.
Tampoco las vacunas, para prevenir plagas y enfermedades en los animales, tuvieron un buen año. “Uno de los medicamentos, destinado a evitar el carbunco sintomático [una enfermedad infecciosa y mortal], solo se inoculó al 5% de la masa debido a la afectación con el producto en el país”, reseña Periódico 26.
Otra vacuna, Gavac, contra las garrapatas, se aplicó a un 48% del ganado. En ese caso, añade el medio, “por falta de exigencia de las unidades empresariales de base o brigadas de servicios veterinarios, así como por la inexistencia de personal especializado en las bases productivas”.
"Por eso ha estado muy deprimida la garantía de ese alimento a niños, embarazadas y enfermos"
Uno tras otro, los datos aportados por el medio oficial pintan un panorama desolador para la ganadería en la provincia. Tampoco se salvan las autoridades de la responsabilidad, que a lo largo de 2024 se le achacó a los matarifes, los “parámetros incumplidos, negligencias de ganaderos y especialistas y el efecto concreto de la situación económico-financiera por la que atraviesa el país, la cual repercute de manera directa en varios indicadores”.
“Esto y otras causas subjetivas –descontrol de las producciones e impagos a los campesinos– incidieron en el acopio de leche, que apenas se comportó al 69% de lo previsto. Por eso ha estado muy deprimida la garantía de ese alimento a niños, embarazadas y enfermos”, acotó Periódico 26.
El resto de las zonas ganaderas de la Isla, a juzgar por los datos aislados que deja caer el Gobierno, se encuentran en similar situación.
El año pasado la ganadería fue un asunto que generó controversia en varias ocasiones, en especial durante el “ejercicio de control” que llevó a cabo el régimen sobre el sector agropecuario. Muchos campesinos se negaron a seguir vendiendo leche al Estado, que se vio obligado a subir los pagos por litro, pero solo a quienes sobrecumplieran su contrato.
Tras la fiscalización, las autoridades contabilizaron apenas 2,9 millones de vacas en la Isla, casi la mitad de diez años antes.